Me arrodillo a besar su dulce mano,
Como un galán de los que ya no quedan,
Pues debo confesarle un par de asuntos
A usted que a mí se muestra tan coqueta:
En esta vida cumplo mi misión
De darme por completo a la belleza.
Por eso es que preciso, señorita,
Me abra su corazón y su entrepierna.